No hace ni media hora acabo de terminar de ver una serie policíaca en la tele, de esas en donde te llenan de enredos haciéndote pensar que es un tipo el homicida, y luego que otro, y luego que siempre no y que al final el primero lo planeo todo y shalala…
El punto es que esta vez trató del homicidio de un tipo y según el homicida fue una prostituta, pero al final no fue así, sino que el asesino fue su compañero de trabajo que también era su amante, el cual era casado, que tenía dos hijas y que tenia un grupo de amigos con los que se juntaba a jugar póker todos los miércoles, pero en realidad no era un club de Póker sino una especie de “club de descarga” en la cual todos tenían sexo con todos, pero sin admitir que eran homosexuales y luego nadie comentaba nada sobre el asunto. El caso es que el asesino y el asesinado, así como el club de “poker” del primero no eran más que un montón de homosexuales-homofóbicos que eran capaces de cometer las peores perversiones pero sin admitir lo que en realidad eran.
Esto me hizo pensar en que tan satanizado tienen el homosexualismo, en lo que la gente es capaz de realizar en el estúpido afán de hacer creer al mundo que no son homosexuales. Una olla de presión, eso es lo que son, títeres de la sociedad vestidos de homofóbicos que cuando encuentran la ocasión dejan salir todos sus deseos reprimidos, los cuales suelen tener consecuencias, llevándose entre las patas a hijos ridiculizados por los actos de sus padres, esposos o esposas con VIH, familiares avergonzados de sus hijos “raros” y entonces lo único que hacen es afianzar la ridícula idea de que ser homosexual es ser un pervertido infiel, con doble moral, insensible al dolor que le ocasionaron a su familia, etc., etc., etc.
Acaso no pueden simplemente llevar una vida homosexual normal? Tener una pareja y ser felices? Sin avergonzarse de que son capaces de amar a alguien del mismo sexo? Desgraciadamente habemos muchos que aun no tenemos el valor de ejercer abierta y plenamente nuestra sexualidad, pero al menos algunos tratamos de ser congruentes en nuestros actos y nuestros pensamientos.
Yo amo a mi pareja, sólo mis amigos lo saben, porque si mi familia se llega a enterar les afectaría demasiado, pero estoy consciente de lo que soy, de lo que amo, de lo que quiero ser y se que algún día tendré el valor de enfrentar al mundo por la persona que amo.
El punto es que esta vez trató del homicidio de un tipo y según el homicida fue una prostituta, pero al final no fue así, sino que el asesino fue su compañero de trabajo que también era su amante, el cual era casado, que tenía dos hijas y que tenia un grupo de amigos con los que se juntaba a jugar póker todos los miércoles, pero en realidad no era un club de Póker sino una especie de “club de descarga” en la cual todos tenían sexo con todos, pero sin admitir que eran homosexuales y luego nadie comentaba nada sobre el asunto. El caso es que el asesino y el asesinado, así como el club de “poker” del primero no eran más que un montón de homosexuales-homofóbicos que eran capaces de cometer las peores perversiones pero sin admitir lo que en realidad eran.
Esto me hizo pensar en que tan satanizado tienen el homosexualismo, en lo que la gente es capaz de realizar en el estúpido afán de hacer creer al mundo que no son homosexuales. Una olla de presión, eso es lo que son, títeres de la sociedad vestidos de homofóbicos que cuando encuentran la ocasión dejan salir todos sus deseos reprimidos, los cuales suelen tener consecuencias, llevándose entre las patas a hijos ridiculizados por los actos de sus padres, esposos o esposas con VIH, familiares avergonzados de sus hijos “raros” y entonces lo único que hacen es afianzar la ridícula idea de que ser homosexual es ser un pervertido infiel, con doble moral, insensible al dolor que le ocasionaron a su familia, etc., etc., etc.
Acaso no pueden simplemente llevar una vida homosexual normal? Tener una pareja y ser felices? Sin avergonzarse de que son capaces de amar a alguien del mismo sexo? Desgraciadamente habemos muchos que aun no tenemos el valor de ejercer abierta y plenamente nuestra sexualidad, pero al menos algunos tratamos de ser congruentes en nuestros actos y nuestros pensamientos.
Yo amo a mi pareja, sólo mis amigos lo saben, porque si mi familia se llega a enterar les afectaría demasiado, pero estoy consciente de lo que soy, de lo que amo, de lo que quiero ser y se que algún día tendré el valor de enfrentar al mundo por la persona que amo.

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